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ASOREDES 2021

El atropello a la colega Laura Mejía, en la Secretaría de Movilidad de Medellín

Nota: En algún momento todos hemos tenido que ver con el tránsito y hemos oído o vivido cualquier cantidad de historias. Esta que les presento llama la atención por absurda.

Mi nombre es Laura Mejía , una mujer trabajadora, periodista y emprendedora con algún reconocimiento en Medellín por el trabajo realizado, pero, sobre todo, llena de ilusiones por una ciudad mejor para todos.

La historia que les voy a contar es de esas de “no te lo puedo creer” y el único fin es alertar a gente como yo, personas sencillas, del común, de esas que no apelan a un “usted no sabe quién soy yo” para ser tratadas con dignidad y respeto.

El pasado 30 de julio decidimos ir a la zona de Provenza con un par de amigas a cenar como a eso de las 8 de la noche. Estacioné mi carro en la calle en esas zonas donde está permitido, y al terminar la cena y querer regresar a mi casa, ¡oh sorpresa!, el carro no estaba, se lo robaron pensé. Al preguntar, el señor encargado me dice que el Tránsito se lo había llevado. ¿Cómo así? y ¿por qué? ¿Dejaron algo? ¿Algún papel? ¿Algo? Pregunté, a lo que el impresionado señor respondió que ellos dijeron que estaba mal parqueado y se lo llevaron y que no dejaron nada solo lo cargaron y ya, me respondió.

Ahí comenzó mi vía crucis. Al otro día (sábado 31 de julio), fui a los patios del Tránsito, eso que llaman sede Caribe y la respuesta fue que “su carro no aparece inmovilizado”. Ante esta respuesta ahí estaba segura que el carro había sido robado. Me preguntaron si el carro está a mi nombre y por supuesto dije que sí, entonces me aseguraron que si la Secretaría de Tránsito de Medellín lo hubiera hecho, me hubieran notificado la inmovilización a mi correo o a mi celular, así que ellos no eran los responsables por la pérdida de mi vehículo.

Ante mi desespero por saber qué pasaba, busqué a un amigo que tiene un amigo en la Secretaría de Tránsito y le expuso el caso y él le confirmó el carro sí estaba en los patios bajo la infracción de estar del mal estacionado.

Ante esta situación regresé a los patios y les conté lo que había averiguado y cambiaron su versión, admitiendo que efectivamente sí tenían el carro detenido pero que debía solicitar cita para acceder a cualquier trámite, incluso para retirar mis objetos personales. Así lo hice y me la concedieron para dos días después, les supliqué que me permitieran retirar solo los documentos y en vez de ayudarme lo que recibí fueron burlas y de manera grosera me dijeron que debía esperar, que así era el protocolo y que ellos no podían hacer nada.

Esperé pacientemente los dos días y justo dos horas antes de la hora de la cita, ahí sí, me llega un aviso de que la cita ha sido cancelada, sin ninguna explicación.

Ante este atropello fui de nuevo a Caribe y después de pelear por más de dos horas y de recibir malos tratos, la funcionaria reconoció que había sido un error involuntario y por fin me permitieron acceder a mi carro.

Cuando por fin me dejaron, quedé se paralizada, estaba abierto y saqueado. Me permitieron el reporte del Tránsito y aparecía que el carro había ingresado cerrado. La chapa de la puerta estaba forzada y adentro no estaban ni los documentos del vehículo ni mi billetera. ¿Parece increíble, cierto?

Adicionalmente el número del comparendo que tenían en patios no correspondía al que tenían en el Tránsito, nada cuadraba con nada, el carro había ingresado de noche y las fotos que tenían de su ingreso eran de día, y, además, a hoy, el carro sigue sin aparecer en el sistema como inmovilizado.

Maltratados, carro y yo pretendí retirarlo, pagar lo que me cobraban y cerrar este capítulo, pero, ellos tenían otros planes.

Como no “aparecieron” lo papeles del carro, pero si el estuche vacío donde estaban, dictaminaron que no era posible que yo sacara el carro de los patios y así terminó ese día. La respuesta que dieron fue que pusiera una PQRS (peticiones, quejas, reclamos y sugerencias) que pidiera de nuevo otra cita, que pagara un informe de registro de vehículo por internet, y que pagara también la copia de la matrícula para que así pudieran devolverle su carro. ¿Pueden creer?

Trece días después de que la Secretaría de Tránsito de Medellín retuvo mi carro aún no me lo han devuelto.

Según las cuentas de ellos ya debo casi 2 millones de pesos, me han hecho sacar cinco citas adicionales, no me han regresado ni siquiera mis objetos personales.

Cada vez que voy exigen un requisito adicional o me sindican de pedir la cita equivocada.

Ofensas, malos tratos, corrupción, robos y una enorme negligencia es lo que reina en esta Secretaría. Aún no sé cuándo podré disponer de nuevo de mi carro, ni qué es lo que tendré que pagar y si me reconocerán los daños de que he sido víctima. Por ahora solamente les dejo esta historia sin final como advertencia para que a usted no le pase.

Ahora pienso si debí hacerle caso a un asesor, quien se me acercó dentro de la Secretaría y me dijo que acá somos como una familia y se arreglan las cosas como debe ser, pero, mi amor, usted debe colaborar porque ¡aquí hay muchas necesidades!

¡Cómo me duele mi ciudad!

Fuente: https://juanpaz.net/el-atropello-a-la-colega-laura-mejia-en-la-secretaria-de-movilidad-de-medellin/