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ASOREDES 2021

Luis Emil Sanabria: Qué es exactamente lo que caldea los ánimos en Colombia

El líder social y político, Luis Emil Sanabria Durán, referente de la organización Redepaz en Colombia, participa de la protesta que tema las calles de las ciudades en Colombia. Habló a fondo con Memo sobre el punto de vista de los que son partes del «estallido» colombiano.

Las calles de las ciudades de Colombia y, centralmente la capital, Bogotá, están atiborradas de gente de diversos orígenes y organizaciones que protestan. También hay acciones violentas que se están cobrando vidas, la consecuencia más dolorosa de la disputa que se inició con la chispa de un proyecto de reforma en los impuestos que promovió el presidente Iván Duque, pero que dejó al descubierto otras disconformidades y situaciones.

Luis Emil Sanabria Durán es uno de los protagonistas de las protestas que ponen en portada a Colombia. Desde la organización que dirige, Redepaz, vienen tejiendo desde hace décadas la necesidad de reconstruir diálogos y desarmar a la población, buscando alternativas a la violencia. Por ello, es reconocido también fuera de su país y convocado a contar las experiencias de guerrilleros que dejaron las armas para construir alternativas por fuera de la violencia.

Hablamos con él e intentamos descubrir qué es lo que hay de fondo, qué sucede en Colombia y ofreció su punto de vista:

-¿Qué es lo que exactamente está pasando en Colombia?

– Lo que está sucediendo en Colombia son hechos muy lamentables que hace muchos años no veíamos. Si bien el régimen y la represión es constante, es hoy muy evidente y ha causado muchas muertes, en cinco días, van más de 30 personas asesinadas, la mayoría de ellos jóvenes; más de ochenta personas desaparecidas también, violencia contra las mujeres, ocho mujeres han sido violentadas sexualmente. Esto incluye mutilaciones, heridas, perdidas de la vista, todo lo que implica que la ciudadanía indefensa reciba el ataque indiscriminado de las fuerzas de policía y del estado. Y todo esto ocurre porque la sociedad decidió levantarse, haciendo uso al legítimo derecho a la movilización, levantarse pacíficamente en casi todo el territorio nacional, en las principales ciudades convocadas por el comité nacional de paro. Una convocatoria que estaba anunciada antes que el gobierno lanzara la última reforma tributaria, este gobierno, con esta sería la tercera reforma tributaria, y la segunda en medio de esta crisis generada por la pandemia, entonces se acumulan muchas cosas.

Hoy el gobierno sigue amenazando con decretar el estado de excepción, siguen los militares en la calle, se sigue disparando desde los helicópteros, se sigue disparando desde unas nuevas tanquetas que compraron a finales del año pasado, y se siguen anunciando reformas que van en contra del deber popular. Mientras hablo con ustedes, se oyen a lo lejos los helicópteros aquí en Bogotá, así que es una situación muy difícil que afecta a la población y que hoy nos tiene en un estado total de resistencia.

Afortunadamente la comunidad internacional ha puesto los ojos sobre Colombia, Europa, América Latina, Estados Unidos y esperamos que el gobierno nacional desista de esta oleada de represión, de esta masacre, de estos asesinatos que junto con, los más de mil asesinatos de líderes y lideresas en los últimos años. Noventa y un masacre tuvimos el año pasado y este año vamos alrededor de 28 masacres adicional a esta situación generada por el paro nacional y por las movilizaciones, con esta respuesta represiva tan escalofriante por parte del gobierno y del estado Colombiano.

– ¿Si la bronca que manifiestan en las marchas es por la reforma tributaria, por qué siguen las protestas, ya que el proyecto fue retirado por el presidente Duque? ¿No es sólo por ese reclamo? ¿Qué otras disconformidades hay?

– Bueno, la bronca es por la reforma tributaria, que fue la gota que rebalsó el vaso de la tolerancia del pueblo colombiano. Este año se ha evidenciado el manejo inadecuado de la pandemia por parte del gobierno nacional. Cerca de 500 muertes al día ocurren por la pandemia en Colombia, el retraso de las vacunas, pero sobre todo el privilegiar haciendo uso de la situación de crisis generada por la pandemia, de los decretos de excepción, el gobierno utiliza los dineros, en lugar de apoyar a las empresas privadas, a las pymes a las medianas empresas y al agro colombiano.

El gobierno decide entregarle estos recursos a los bancos, al grupo Sarmiento Angulo, que empieza a prestárselos a la gente de forma tal que los intereses terminan agobiando aún más a los empresarios, a las pequeñas y medianas empresas, y a los agricultores. De otro lado, si anuncian las fumigaciones con glifosato, si no se continúa la implementación del acuerdo de paz, se pretende privatizar aún más la salud, asumiendo el modelo norteamericano, que además de entregarle la salud a los fondos privados, quiere obligar a los colombianos a comprar un seguro adicional, y muchas otras consideraciones como la reforma pensional, los recortes a los derechos laborales.

Finalmente, el gobierno da la última estocada que es la reforma tributaria, ya el paro se había anunciado. Esto es continuidad de la lucha desde dos mil diecinueve, que estaba un poco dormida en relación con la pandemia, pero que definitivamente la gente no resistió más y decidió salir a la calle, a pesar de las restricciones de la pandemia, desafiando la pandemia.

En Colombia se mueren quinientas por día por el mal manejo de la pandemia, no hay vacunas, no hay prevención, pero adicional a eso están todas estas medidas. El comité nacional de paro, que aglutina las centrales obreras y los movimientos sociales convoco a un nuevo paro nacional el veintiocho de abril, ese nuevo paro, que pensábamos que no iba a ser una gran convocatoria en la calle, desbordó las expectativas. El gobierno en lugar de convocar a negociaciones, como se lo ha pedido el comité de paro, decide reprimir, sacar a la policía, al escuadrón antidisturbios y al ejército a la calle, empieza a decretar pequeñas dictaduras, le quita el poder a los alcaldes en ciudades importantes como Cali o Medellín, y empieza a militarizar, pero además de eso el actuar de los militares ha sido exagerada, con violencia y con violaciones a los derechos humanos, así que no es solo el reclamo por la reforma tributaria, hay otras series de inconformidades, y fundamentalmente que el gobierno ha desconocido el comando nacional de paro y no ha llevado al diálogo como es debido, ni siquiera la oposición política.

– ¿Cuánto tiene que ver la campaña política en el recrudecimiento de las protestas?

– Tenemos elecciones en marzo del año entrante para el Congreso y luego, las elecciones presidenciales. En todas las encuestas vuelve a ganar el candidato de oposición, de izquierda, Gustavo Petro, pero también vuelven a ganar en las encuestas candidatos a las cámaras de la oposición o de partidos alternativos o social demócratas. Así que la situación pone en evidencia que el gobierno nacional hace todas estas jugadas que tienen que ver también con la corrupción para acumular fuerzas y tratar de ganar las elecciones en el 2022.

Todas estas amenazas con quitar las garantías y los derechos de movilización, inclusive amenazas de aplazar las elecciones, porque también intentaron en medio de la pandemia sacar un proyecto de ley para aplazar las elecciones dos años y que el presidente siguiera gobernando. Pero adicionalmente a eso, en el actual partido del gobierno y sus aliados, se apoderaron de la Defensoría del Pueblo, de la Contaduría, de la Fiscalía. Todos los entes de control están hoy en poder del gobierno en una clara muestra de acumulación de poder y de rompimiento de las separaciones de poderes. Así que todo esto en medio de las elecciones, se busca impedir que las candidaturas alternativas lleguen al poder, gane las elecciones y se instaure un nuevo gobierno.

Acordémonos que las ultimas elecciones, de hace cuatro años, se comprobó el fraude electoral del actual gobierno, se comprobaron la compra de votos con dinero del narcotráfico, pero nada de eso prosperó en términos de quitarle la gobernabilidad, y que también en medio de esto, esta todo el proceso judicial contra el expresidente Uribe, que ha optado por renunciar al Senado de la República para evadir el juicio que le estaba haciendo la Corte Suprema de justicia para irse a la fiscalía en donde, con un fiscal en el bolsillo, tiene mayores garantías de impunidad.

– ¿Cuál es la salida? ¿Con qué hecho cree que bajaría el nivel de disconformidad?

– La salida por supuesto es el diálogo, la no violencia, la solución pacifica de estos conflictos. Es lo que nosotros añoramos, lo que nosotros venimos pidiendo. El gobierno nacional anunció un diálogo, pero en muchos puntos planteados no contempla las exigencias del comité nacional de paro. Ha preferido el lunes, martes, de esta semana dialogar con sus aliados. Espera a partir de los días que viene abrir un diálogo, pero no ha convocado realmente a las fuerzas vivas del país, no ha consultado en los territorios, no creemos que ese diálogo, así como lo plantea el gobierno, logre desactivar esta movilización.

Ojalá que se respete la decisión del pueblo y que el gobierno abra las puertas del dialogo y convoque las fuerzas políticas del comité del paro. La oposición ha manifestado su interés de participar en los diálogos y ojalá eso se dé. Afortunadamente, la presión internacional, fundamentalmente desde el Congreso de los Estados Unidos, que ha notificado que le quitará la ayuda militar a Colombia si continúa con estas violaciones a los derechos humanos, ojalá eso ocurra porque lo que esta pasando es muy grave, asi que espero con esto haber contestado sus inquietudes y que Colombia vuelva a encontrar el camino de la paz.

Fuente: https://www.memo.com.ar/poder/luis-emil-sanabria-que-es-exactamente-lo-que-caldea-los-animos-en-colombia/