De 800.000 hectáreas de bosque andino que tiene Antioquia, el 70 % ha sufrido afectaciones por deforestación. Según el último registro del Ideam, publicado a a finales del año pasado, en 2017 fueron deforestadas 20.592 hectáreas, siendo el cuarto departamento más impactado por este fenómeno en Colombia, después de Caquetá, con 60.373 ha; Guaviare, con 38.221 ha; y Meta, con 36.748.

Estos departamentos, con Chocó y Putumayo, concentran el 81% de la deforestación del país. Y esta, consideran las autoridades ambientales nacionales (corporaciones autónimas regionales) y la ONU, es uno de los principales problemas que la región deberá afrontar para aminorar los efectos del cambio climático.

Lo demuestra el mapa de emisiones de gases de efecto invernadero del país (2016), en donde Caquetá, con 18,6 millones de toneladas, Meta (17,3) y Antioquia (12,9) lideran el registro. A más deforestación, más contaminación.

“El gran reto en Antioquia para frenar los impactos de los gases de efecto invernadero es actuar contra la deforestación y el uso del suelo”, sostiene Juan Camilo Villegas, ingeniero y profesor de investigaciones del cambio climático de la Universidad de Antioquia.

Pero asuntos como la disminución de los humedales, la erosión y las malas prácticas agrícolas y pecuarias, también están generando impactos negativos en la biodiversidad.

Un informe del DNP (Departamento Nacional de Planeación) de 2016 revela que el 60 % del territorio de Antioquia presenta condiciones de erosión severa y 123 de los 125 municipios la sufren de forma moderada.

En Antioquia, según las características de cada subregión, hay afectaciones específicas. En el Bajo Cauca es la minería ilegal. En el Norte y el Nordeste, la deforestación, “y en el área metropolitana, el transporte, la energía y la calidad del aire priorizan la agenda climática”, señala Ramírez.

Juan David Ramírez, encargado de las estrategias para cambio climático de la Secretaría del Medio Ambiente de la Gobernación, explica que hay conciencia de la gravedad de los fenómenos que están impactando negativamente el departamento.

Para contenerlos, señala, se trabaja en la estructuración del Picca (Plan Integral del Cambio Climático para Antioquia), que busca generar medidas de actuación y mitigación desde los territorios, de acuerdo con las realidades regionales.

“Se hizo un estudio que generó unos resultados, los cuales se van a compartir para que todos los ciudadanos tengan acceso vía internet. Son 66 medidas concretas para que los sectores público, privado y la comunidad hagan uso de ellas”, detalla Ramírez, y aclara que la guía de acciones está en construcción.

Por su parte, Vanessa Paredes, directora de Corpourabá, advierte que Urabá, por biodiversa, sufre grandes amenazas, “pero estamos trabajando un plan a 2040, con todas las variables que consideramos relevantes en el territorio”, que además goza de 514 kilómetros de playa marina, en gran porcentaje azotada por la erosión.

Cinco acciones claves

Álvaro Cogollo, biólogo con amplios conocimientos en biodiversidad, advierte que frente al cambio climático se reaccionó muy tarde y ya es un fenómeno incontenible. Sin embargo, sugiere 5 acciones claves para aminorar los efectos del cambio climático.

“Una es educar, y eso no se está haciendo de manera adecuada; la dos es el aprovechamiento sostenible de recursos no renovables; la tres es la inversa, aprovechar los recursos renovables; la cuatro es dejar de construir vías en las zonas de mayor concentración de bosques, porque con las carreteras viene la expansión; y la cinco es planificar, basados en nuestra biodiversidad, que no está inventariada”.

Aunque hace años se vienen dando fórmulas para atacar los efectos del cambio climático, Antioquia, uno de los departamentos más contaminados y deforestados, apenas terminó su plan.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here