Los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) llegan a Medellín para participar en la cuadragésima novena Asamblea General del organismo en un contexto marcado por la migración, la búsqueda de la democracia y crisis sociales y políticas en Centroamérica y Venezuela, que han marcado la agenda de los gobiernos del continente.

Delegaciones de 34 de los 35 Estados que la conforman –exceptuando Cuba, que, si bien tiene derecho a participar, lleva 57 años por fuera de la OEA– están en la ciudad para tomar parte en las discusiones. En la agenda hay 15 proyectos de resolución en fila para ser aprobados, sesiones plenarias y un calendario de actividades que se traducen en un diálogo entre actores políticos y sociedad civil.

Las decisiones que se tomarán esta semana son la guía para las prioridades del organismo el próximo año. Para expertos y participantes del evento, estos son los puntos clave del encuentro multilateral.

Derechos humanos en crisis

Denuncias de presuntas violaciones a los derechos humanos y represión en Nicaragua y Venezuela generan una alerta en la mayoría de los Estados miembros, excepto aquellos que respaldan los regímenes de Daniel Ortega Nicolás Maduro, respectivamente. Este último es el tema que divide o une a los gobiernos, dependiendo del bando que apoyan, al oficialista de Maduro, o el opositor del presidente interino Juan Guaidó.

Pero detrás de esa cuestión diplomática de reconocer o no a un mandatario, está una crisis social de un país con una economía devastada, cuya inflación para 2019 está proyectada en 10’000.000 %, según el Fondo Monetario Internacional, hay denuncias de violaciones a los derechos humanos y fallecen niños por falta de atención médica como lo ha denunciado Melanie Intriago, directora de la Fundación Salvando Vidas.

Y en Managua, donde gobierna el régimen Ortega – Murillo, la situación no es lejana: hay denuncias de represión y violaciones a los derechos humanos constatadas por HRW como torturas a presos políticos.

Ambos tienen en común denuncias de persecución a opositores, activistas o defensores de derechos humanos.

Sobre este tema, Erika Guevara, directora para las Américas de Amnistía Internacional, considera que, si bien es cierto se ha avanzado en el reconocimiento de la labor de defensa de derechos humanos, “la deuda de los Estados está en la necesidad de la creación de políticas integrales que atiendan las causas estructurales que generan un contexto de riesgo para defensores y defensoras de derechos humanos”. Un punto en el que, para la experta, Colombia también toma protagonismo debido a las situación de los líderes sociales.

Los que migran

Esas condiciones de vida adversas, con regímenes señalados de usar la fuerza contra su población civil, detonaron en un fenómeno migratorio en el sur y el centro del continente.

Según la Agencia de la Organización de Naciones Unidas para los refugiados (Acnur) 62 mil nicaragüenses huyeron de su país desde el estallido de la crisis –abril de 2018– hasta el mismo mes de este año.

Las cifras de Venezuela son más alarmantes. La Acnur indica que hubo cuatro millones de migrantes desde comienzos de 2016 hasta junio de 2019.

A estos dos fenómenos se suma el del Triángulo Norte de Centroamérica, desde donde salen migrantes de El Salvador y Honduras con el objetivo de cruzar Guatemala, atravesar México y llegar a la frontera entre este país y Estados Unidos. Una cifra de personas que aún no ha sido especificada.

Ante ese contexto, Aldo Olano, PhD en estudios latinoamericanos y profesor de la Universidad Externado, considera que “la política migratoria tiene que estar presente en las discusiones”. Es tal la magnitud del fenómeno que en esta Asamblea se discutirá un proyecto de resolución del tema.

Democracias, en duda

La OEA está constituida bajo la premisa de la coexistencia de Estados democráticos. Es por este supuesto que ha tenido roces con Cuba y Venezuela.

La primera fue expulsada del organismo en 1962 bajo el planteamiento de que “la adhesión de cualquier miembro de la Organización de los Estados Americanos al marxismo-leninismo es incompatible con el Sistema Interamericano”.

Y aunque en la Asamblea de 2009, que se realizó en Honduras, se abrió la puerta a que la isla pidiera su reingreso, es un tema que no ha sido prioridad para el Partido Comunista que la gobierna.

Caitlin Watson, oficial de programas en el equipo de Latinoamérica de Freedom House, organización que estudia la libertad política y la democracia, asegura que hay preocupaciones en la región respecto a los Derechos Humanos, las libertades civiles y la democracia.

“Cuba ha tenido un cambio superficial con la llegada de Miguel DíazCanel, no real para su gente y la situación de los derechos de las personas”, sentencia la experta.

A esto se le suma la situación de Venezuela que se agravó después de que Nicolás Maduro se posesionara como presidente el 10 de enero, a pesar de haber sido elegido en unas elecciones consideradas como ilegítimas por parte de la comunidad internacional.

Por este panorama, Watson indica que la Asamblea es una “plataforma importante para reunir a toda la sociedad civil de la región, compartir perspectivas con otras organizaciones y oficiales de los gobiernos”.

En línea con la experta de Freedom House, Macarena Saez, profesora de Derecho y Directora del Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de American University, comenta que “se están reduciendo los espacios de estabilidad democrática con acciones como consolidar la elección ilimitada a presidente de la República”.

Saez da el ejemplo de Bolivia y Evo Morales, actual mandatario de ese país, quien se postuló a la reelección para un cuarto mandato como jefe de Estado para los comicios que serán en octubre de este año, una cuestión que fue motivo de protestas en febrero de este año.

Además, señala la profesora de American University, “se está reduciendo la libertad de expresión y de prensa, y hay mucha polarización”.

Entonces, la OEA está en medio de este repertorio de cuestiones, como un organismo multilateral que se propone unir los intereses del continente y se constituye como escenario de las discusiones en las que se traza la ruta de la comunidad de Estados más antigua del mundo, que data del siglo XIX.

El fantasma de la corrupción

Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú, solo por mencionar algunos, enfrentan escándalos de corrupción. Es tal la magnitud de estos que Colombia propuso crear una Corte Internacional Anticorrupción en Naciones Unidas.

Ante esta realidad, Open Government Partnership viajó a la Asamblea con este tema en su agenda. Sanjay Pradhan, director ejecutivo de esta organización que tiene como objetivo conectar gobiernos con sus ciudadanos, comenta que la corrupción separa a estos dos actores de la sociedad.

“Cuando la gente ve que los líderes que se enriquecen, se aleja del sistema porque siente que estos no están ahí para ayudar”, afirma Pradhan, quien está en la Asamblea con la premisa de invitar a los gobiernos a implementar estrategias que les permitan ser más abiertos, a través de la organización que preside.

Eso del multilateralismo

El cómo atender esas situaciones es lo que convoca a espacios como las asambleas generales.

En palabras de Carlos Holmes Trujillo, canciller de Colombia, “se busca una gran reflexión para fortalecer las instituciones hemisféricas, crear condiciones que hagan más fuerte la democracia y el estado de derecho, propender por el desarrollo sostenible y generar decisiones que le den una nueva etapa a la vida de la organización”.

En los últimos meses el organismo ha intentado incidir en las crisis ya mencionadas con resultados que aún son difusos.

El director de Investigación de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, Fabio Sánchez, afirma que “el sistema interamericano viene debilitándose. Hemos visto su imposibilidad para solucionar la crisis de Venezuela, sin lugar a dudas una prueba para la que no estábamos preparados en la región después de la ola democrática de la década de 1980”.

Pero los esfuerzos continúan y la Asamblea vuelve a cumplir esa cita anual que no falta en la agenda de la región desde 1971. Los retos de cada periodo han sido diferentes y la organización se mantiene con casi todos sus estados.

Con ese panorama, lo que se acuerde en Medellín trazará la ruta del continente.

Encuentre en el Facebook de EL COLOMBIANO el en vivo, 2:00 p.m., en Plaza Mayor con los profesores Luis Fernando Vargas, de Eafit, y Javier Sánchez de la Universidad de Antioquia. Temas claves: migración y crisis de Venezuela y Nicaragua.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

La administración local dispuso de 1.200 policías para garantizar la seguridad durante la Asamblea y de un programa especial de salud. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, celebró que este encuentro multilateral regrese a la ciudad, después de que se celebró en este lugar en junio de 2008. “Estamos listos para recibir a la Asamblea General de la OEA. Que este evento se realice por segunda vez en Medellín es un reconocimiento a la ciudad y al país, y yo diría que más que a los gobiernos es a la gente. Así es como quiero que se interprete. Aquí no hace falta decirles a las personas que seamos buenos anfitriones, eso viene en nuestro ADN”, afirmó Gutiérrez.

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