BLU Radio conoció en exclusiva la documentación que tienen los organismos de control y la junta de Hidroituango donde evidencian los problemas de la obra.

Las irregularidades en Hidroituango se fueron acumulando a través de los meses y están registradas, incluso, antes de que estallara la emergencia del pasado mes de abril.

BLU Radio conoció en exclusiva la documentación que tienen los organismos de control y la junta de Hidroituango donde evidencian los problemas de la obra.

El 28 de diciembre de 2015 cambió el futuro de Hidroituango.A pocos días de terminar ese año y de la salida de Sergio Fajardo como gobernador de Antioquia se aprobó el plan de aceleración de Hidroituango.

En poder de BLU Radio está el acta de la junta directiva de Hidroituango de ese día, que contó con la participación de los miembros principales de la junta: María Eugenia Ramos Villa, Wilson Chinchilla Herrera y Alejandro Granada Zapata, además de los miembros suplentes Jesús Arturo Aristizabal y Rafael Nanclares (actuó como suplente de Sergio Fajardo). Al tanto de la junta también estuvieron Edilma Saldarriaga, secretaria de la junta y de John Alberto Maya, representante legal de la sociedad.

La reunión fue convocada a través de un correo electrónico y tenía el único objetivo de votar la aprobación de la carga económica del plan de aceleración.

La votación se hizo por correo electrónico y mensajes de WhatsApp que se recibieron hasta el 30 de diciembre de 2015 a las 6:00 de la tarde, cuando la Secretaría de la Junta informó que el plan quedó aprobado con 4 votos a favor, de los 5 posibles, según consta en el acta conocida por BLU Radio.

Quien no votó en esa junta fue Wilson Chinchilla Herrera, representante de EPM que se declaró en conflicto de intereses.

El plan de aceleración aprobado en 2015 contempló obras adicionales, nuevos túneles de desvío, llenado anticipado de la presa y construcción de vías terciarias.

El plan está sustentado en que, tras retrasos en el cronograma para la puesta en marcha de la obra en diciembre de 2018, se necesitaba acelerar porque no se iba a cumplir con las fechas de entrega en operación, lo que ocasionaría multas por parte de CREG (Comisión de Regulación de Energía y Gas).

La Contraloría de Antioquia fue la primera en revelar las irregularidades en esta fase de aceleración. “Fue hecho de manera acelerada, fue una medida desesperada de EPM”asegura el ente, que en su informe de auditoría a la obra reveló que “el plan de aceleración no tuvo un presupuesto claro, medible y al cual hacerle seguimiento”.

EPM explicó que este plan estaba estimado en 370 millones de dólares, valor que a juicio del ente de control no está claramente discriminado por obra o tipo de costo.

La Contraloría va más allá. “Hay evidencias de irregularidades desde la adjudicación del contrato. No fue una selección objetiva del contratista. Se adjudicó al menor precio, a quien estaba en un 13% por debajo y luego hubo una adición del 17% por el plan de aceleración y otra de 19%, lo que hacía perder el factor de competitividad precio”, comunicó el ente de control.

EPM, la junta de socios de Hidroituango y los entes de control, tienen claro que la emergencia de Hidroituango es una acumulación de problemas que datan de 2013 y que obligaron a la apertura de la primera URI (Unidad de Reacción Inmediata) por parte de la Contraloría, en noviembre de 2016, cuando apareció la alerta generada por la adición de 100 millones de dólares al proyecto. Luego, al ente de control llegaron denuncias de irregularidades por el plan aceleración y la adjudicación.

En el mismo documento del plan de aceleración, BLU Radio descubrió que los problemas comenzaron con la desviación del río Cauca, que, inicialmente, estaba prevista para el 11 de julio de 2013, pero solo logró hacerse el 14 de febrero de 2014. Esa fue la causa del primer retraso, calculado en 13 meses.

a ese retraso se sumaron llamas geológicas en el complejo de cavernas que impactaron el cronograma de obras principales en al menos 7 meses. Las dos situaciones más relevantes son el desprendimiento de roca desde la bóveda sur en febrero de 2014.

“Este evento ocasionó suspensión temporal de las actividades por parte del contratista hasta que definieron las medidas de soporte. (…) El segundo hecho ocurrió en enero de 2015, también por desprendimiento de roca esta vez en la bóveda norte de casa de máquinas”, quedó consignado en el documento en poder de Blu Radio que son la prueba de que mucho antes de la emergencia el proyecto ya tenía complicaciones.

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