Subir en 18 minutos de Medellín a Rionegro por el Túnel de Oriente ha tenido, al menos, dos fechas frustradas para su realización. Primero, la inauguración estaba prevista para el pasado 1 de enero. Después, el corte de cintas se reprogramó para el 31 de mayo. Ahora, la nueva hora cero del megaproyecto, de $1 billón y 17,2 kilómetros de excavación, es el 31 de julio.

El gobernador Luis Pérez Gutiérrez dijo la semana pasada que el consorcio constructor les había manifestado el hallazgo de filtraciones, por lo que habían solicitado un aplazamiento de la puesta en operación comercial de la conexión vial por la que se moverían 19.000 pasajeros diarios.

El asunto parece menos complejo de lo previsto.

Jorge Eliécer Gutiérrez, coordinador de la obra para la Gobernación, explicó que los sucesivos retrasos obedecen a complejidades constructivas, tanto en la fase de excavación —culminada en febrero pasado—, como en el revestimiento de los túneles, etapa actual.

“La excavación de los túneles fue muy compleja. Es casi imposible predecir con exactitud con qué se va a encontrar”, dijo Gutiérrez. Además, añadió, había un requerimiento ambiental que imponía hacer preinyecciones de un material derivado del cemento y mezclado con agua, antes de realizar las voladuras.

“Con esas preinyecciones se busca impermeabilizar la zona antes de excavar y minimizar la posibilidad de afectar las fuentes de agua que están sobre el túnel”, precisó.

Rendimientos bajos

Las condiciones de difícil predicción de la situación del macizo y la obligación de realizar las preinyecciones llevó a rendimientos bajos en la excavación, que demoró cuatro años (enero de 2015 a febrero de 2019). A su vez, esto retrasó el revestimiento de los túneles, actividad que consiste en forrar el tubo con los residuos de concreto y pavimento.

Una vez el túnel sea “vestido”, etapa actual, proseguirá la instalación y puesta a punto de los equipos electromecánicos necesarios para la ventilación, extracción de gases de vehículos, iluminación y sistema de monitoreo y atención de emergencias. En cada portal de ingreso habrá un centro de control que hará seguimiento, metro a metro, de lo que sucede a lo largo de los 8,2 kilómetros que tendrán de longitud los tubos 1 y 2 de Santa Elena (ver gráfico).

“Estos equipos son requeridos por normatividad internacional para garantizar la seguridad de los usuarios. Para instalarlos tenemos que tener toda la obra civil lista: pavimentos, canaletas, revestimiento y concretos laterales. Esto fue lo que se atrasó por las preinyecciones”, añadió.

Bajo este nuevo cronograma, la obra civil culminará en mayo y, a finales de julio, terminará la calibración de los equipos electromecánicos que ya están en bodega. “No es que tengamos filtraciones, con las preinyecciones nos anticipamos a tenerlas. No es para preocupaciones”, aclaró.

¿Quién asume los costos?

La Gobernación explicó que el esquema bajo el cual se construye la conexión vial se denomina costo global fijo, en el cual se establece un valor que solo se actualiza con el Índice de Precios al Consumidor. Ese costo va en $1 billón.

“El más interesado en terminar es el mismo concesionario porque al tenerlo operativo podrá cobrar los peajes para pagarse la obra. Asume costos administrativos y laborales de permanecer más tiempo y no entrará a reclamar nada, será contra sus utilidades” indicó Gutiérrez.

Señaló que prefieren aguantar la puesta en operación del proyecto para garantizar las condiciones de seguridad. “La gente entiende que de las carreras no queda sino el cansancio. Una obra de estas se debe hacer en los tiempos que requieran”, dijo.

Aunque la tarifa del peaje aún no está definida y dependerá de tablas de costos y estudios, oscilaría entre los $16.200 (costo de la categoría uno en el Túnel de Occidente) y los $21.000.

Túneles, alta complejidad

Rodrigo Zuluaga, presidente de la Cámara de Comercio del Oriente, declaró que la decisión de posponer la operación le parece “prudente” porque es un proyecto de gran calado. “Perjuicios no estamos teniendo, solo se aplaza el disfrute de una obra que va a alivianar el tiempo de desplazamiento. Vale la pena aguantar”, indicó.

Andrés Pava Restrepo, coordinador del área de Movilidad y Gestión Territorial de la Universidad EIA, opinó que las obras de infraestructura solo se deben poner en servicio cuando no se corran riesgos.

Dijo que los túneles tienen factores adicionales de complejidad, con relación a vías de cielo abierto, por la concentración de las emisiones de los carros y la posibilidad de un accidente con conflagración .

$1billón cuesta la construcción del Túnel de Oriente. La obra comenzó en el año 2015.

EN DEFINITIVA

Por retrasos en obra civil y en el revestimiento de los tubos, la puesta en servicio se ha pospuesto. Expertos dicen que contratiempos son normales para la complejidad del proyecto.

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